
Dos locos de atar
fugados de la cuerda,
dos mitades llenas
de la misma copa,
dos cuestiones propias
dejàndose de ajenas,
dos veleros en velas
encendidas de horizonte.
Dos polizontes
en barcos del cielo,
dos videntes ciegos
desnudando el tacto,
dos partes de abajo
anudando escaleras,
dos dias cualquiera
de un mes de mayo.
Dos apresurados
ganàndole a la prisa,
dos cosquillas
en cuartos de luna,
dos oportunas frases
fuera del contexto,
dos memorias sin tiempos
jugàndo al reloj.
Dos en voz
desenvolviendo el eco,
dos numeros puestos
escapando del lugar,
dos rayos de sal
ardiendo los fuegos,
dos en el cuento
de nunca acabar.
GOGO








